11 de mayo de 2011

HACE UN AÑO YA NO ESTÁS ACÁ. Es increíble, parece como si hubiese sido ayer, pero al mismo tiempo siento como que no te veo hace tanto, me siento rara cuando me despierto los domingos y que no estés en casa o que me llames día a día para saber como me va en el colegio. Tantas cosas quiero que sepas de lo que me pasa, tantas cosas me encantaría contarte de cosas que pasaron desde que no estás. El otro día tenía que hacer una encuesta, lo primero que hice fue agarrar el teléfono y llamarte, pero tu teléfono sonó en el living, y si... ahora lo tengo yo como un recuerdo de vos. Vos sabés que lo que te quise era demasiado, pero poco para lo que vos te merecías. Me arrepiento de no haber querido salir a comer con vos aveces, de no querer ir a verte, de en vez de estar con vos estar con la compu o con las primas. Al mismo tiempo, nos quedaron millones de cosas pendientes, como ya  varias veces pensé y dije, pero cuando las haga, las voy a hacer pensando en vos. Hoy en especial, no paré de pensar en vos, empece el día pensando en lo horrible que iba a ser el día, el primer año sin vos, y ya en el colegio, cada cosa que leía la relacionaba con vos. Como ya sabes, sos una increíble persona, y me diste y enseñaste lo mejor de vos. Gracias por cada partido de ajedréz, por cada salida, por irme a buscar todos los sábados al ilse, y por millones de cosas más que yo no debo recordar ni ahora ni nunca porque era muy chiquita. Todas las vacaciones juntos, que no fueron muchas, pero fueron sin duda las mejores. Estos últimos meses estuve pensando mucho sobre vos, y me di cuenta que en algún momento te ibas a tener que ir, pero... ¿Porqué tan joven? 72 años... ahora tendrías 73. Todos los días, pienso en vos, todos los días miro mis fotos con vos que tengo en el escritorio y suspiro, grandes suspiros. Cuanto desearía tenerte acá conmigo, en mis 15 años, en el verano anterior, que tenía que rendir, me hubiesen venido muy bien charlas con vos, encuentros breves. Si hay algo que aprendí de vos es que siempre hay que seguir luchando, pero al parecer vos no te rendiste, sino que el cancer te comió... Siempre vas a estar en mi corazón y en mi memoria. Los recuerdos materiales no valen ni un octavo de lo que valen los recuerdos. Nunca me voy a olvidar de vos, ni de tu olor, ni de tu risa, ni de tu voz, ni de tu actitud, ni de   nada. Vos si que sos una de esas personas que vale la pena conocer y uno siempre termina amando. Me preguntaré por toda la vida porqué no te disfrute más, lo que te merecías. Gracias por nunca parar de sonreir, ni conmigo ni con nadie. 


YA SE DONDE ESTÁS!, EN MI MENTE Y MI CORAZÓN.