Ahora un ángel me cuida. Vos me enseñaste a jugar al ajedréz, a cuidar al rey para que no me hagan HACKE MATE. Creo que ahora yo soy el rey, y vos sos el resto de las fichas, que me alientan para que no me maten, para que pueda crecer y ser feliz. Una guerra constante entre la muerte y la vida. Gracias por tanto, Mario. Estás conmigo, en esta navidad, en mi cumpleaños y siempre lo vas a estar. Los días sin vos son raros, en especial los domingos, hay veces que me olvido que te fuiste y espero tu llamado, pero no, nunca va a llegar, porque vos sos de los que ya no están. Lo único que quedó de vos son recuerdos, lo demás no tiene importancia. Te adoro, Mario. Me gustaría morirme para saber si podría volver a verte, algún día.