23 de agosto de 2010

feliz cumpleaños, mario. Siempre fuiste una persona inigualable en mi vida, y lo seguis siendo. Gracias por cada momento juntos, por cada risa, por cada equivocación, por cada historia y por historia. Lo que viví con vos es inolvidable, vos sos inolvidable. Te necesito, mi Mario querido. Extraño tus llamados diarios, los cuales tenían la misma hermosa rutina: me preguntabas que tan el cole, me contabas algo, nos interrumpía algun llamado que recibías, me decías que luego me llamabas y después de que me volvías a llamar, hablabamos. Vos no te das una idea de lo que disfruté tu compañia, de lo que disfrutaba estando con vos. Nada, ni nadie te reemplaza en mi vida. Daría todo por darte el último abrazo, la última caricia, la última risa, el último cumpleaños. Yo pensaba que vos ibas a estar en mi casamiento, en mis 15 años, en mi primer año del ilse, con los planes que habiamos hecho, hubiese sido genial ir los miércoles a comer juntos. No se si estas bien o mal, si estas mejor o peor, ni si estas o no estas. Día a día lloro por vos, nunca creí que eras tan importante para mí hasta que te perdí. Había noches antes del tan odiado 11/5/10, en los que me imaginaba el día en que ya no vivas más, pero nunca creí que iba a pasar tan rápido. Quedaron demasiadas cosas por hacer juntos, demasiadas.

No hay comentarios: